martes, 28 de junio de 2011

¿A FAVOR O EN CONTRA?

Hoy es el dia del orgullo gay, esto lo escribi el año pasado cuando fue el tema del matrimonio gay para una materia de la facu, nunca lo habia publicado y no recuerdo bien porque. Espero que lo lean, lo entiendan y por supuesto opinen

Hace una semana se desencadeno una serie de discusiones, encuentros y desencuentros en nuestro país. Nuestro país que de alguna manera lo que está haciendo es evolucionar de un pensamiento retrogrado a una mente abierta del S.XXI.

Hace una semana, para ser más precisa 129 de nuestros Diputados votaron a favor de la legislación del matrimonio gay y todos, absolutamente todos, obispos, rabinos, gente, políticos, salieron a hablar acerca de lo que opinaban.

La rareza de todo esto, según mi punto de vista por supuesto, es que empezaron a utilizar la palabra normal, y yo me pregunto entonces ¿Qué es normal? Bien, normal según la Real Academia Española y la definición que me pareció pertinente para esta situación es: Que, por su naturaleza, forma o magnitud, se ajusta a ciertas normas fijadas de antemano. Aquí es donde cito al Rabino Levi “…La Argentina es un país católico, un país normal con vida matrimonial sana, con las características de un país absolutamente sano. Este no es un país enfermo como otros del mundo", y a un lector de La Gaceta; califica esto como que se atenta contra la naturaleza y destruye la familia.

Ante lo expuesto anteriormente yo me pregunto, una vida matrimonial sana es en donde ambos se engañan, en donde los hijos son violados por el mismo padre y hasta a veces golpeado, es en donde buscan tanto guardar apariencia que dentro de la casa no duermen en la misma cama pero afuera son tal para cual, realmente esto es vivir en un país sano.

Para el lector esto destruye la familia; es una falacia. La familia del lector seguirá existiendo, la mía también. Esto no destruye esto construye señores, esto no atenta contra la naturaleza o acaso afirmamos que es imposible sentir amor por una persona del mismo sexo, ahora el amor es propiedad exclusiva de los heterosexuales, y si esto fuera así entonces los homosexuales están enfermos.

La homosexualidad no es una enfermedad, es simplemente algo con lo que algunas personas vienen, algo que no se elige. Es hora de que dejemos de escandalizarnos. Sólo se trata de amor. Y la comunidad gay tiene derecho a acceder a la institución del matrimonio, y por ende asumir todos los derechos y obligaciones que esta acarrea.

Para ir concluyendo quiero decir a los creyentes, ya sean católicos o judíos, Dios ama a todos por igual y según esta afirmación el que realmente ama no puede estar condenado a ningún infierno, un concejal dijo en esta semana: "Las leyes se corrigen y se modifican según las necesidades de la sociedad. Si nos negáramos a discutir basándonos en convicciones religiosas o costumbres, hoy los hijos extramatrimoniales seguirían en inferioridad de condiciones con respecto a los nacidos dentro del matrimonio, sólo por citar un ejemplo"

2 comentarios:

Jorge Arbenz dijo...

No creo en Dios así que debo tener algún tipo de ventaja a la hora de elegir opción, por lo tanto estoy a favor de vivir en un país ( en ese sentido rabínico) enfermo y favorable a la igualdad estricta entre todos sus ciudadanos.
Salud, hermosa muchacha.

Sil Juárez dijo...

Comparto plenamente tu opinión. Me hace acordar una vez que mi viejo discutía lo bueno del matrimonio igualitario con un viejo católico retrógada (padre de un hijo gay, aclaremos encima) y ya harto de que el viejo no entienda le gritó en la cara, sacadisimo: "¡pero si hay que amarse lo unos a los otros! ¿QUE PARTE DE ESO NO ENTENDES?". Yo no creo en Dios pero me parece un buen argumento de todos modos jajaja.